La batalla duró alrededor de unos quince minutos.
Sentí que fue una eternidad y un instante al mismo tiempo. Pero fuera como fuera, fuimos capaces de obtener el mejor resultado.
Los atacantes que rodearon la aldea fueron derrotados. Algunos escaparon, pero la mayoría de ellos murieron y el resto estaban muriendo. (Gringo: Awwww...Sin escena de lucha. Menos trabajo para mí supongo.)
Después de que la batalla terminó, los aldeanos comenzaron a juntarse alrededor de la puerta de entrada.
Hombres y mujeres armados con lanzas y escudos nos miraban cautelosos detrás de la cerca.
Hay cerca de cincuenta de ellos, si es todo el personal de combate que la aldea pudo juntar, entonces es lamentablemente pobre. Bueno, para una aldea de este tamaño, puede considerarse una buena cantidad.
Veo a la aldea con un suspiro. La cerca de madera está hecha de gruesos palos y se encuentra bien mantenida, pero, los muros son simplemente madera, lo mismo para las casas densamente pobladas detrás del muro.
Si viniera un ejército del reino de Yelinetta o del territorio del Conde Ferdinand, la aldea podría ser fácilmente reducida a cenizas con un par de flechas de fuego.
La única razón por lo que eso no ha sucedido es por las montañas Woldburg, que se dicen están infestadas de dragones, están protegiendo su espalda y tendrían que enviar una difícil expedición militar a un área tan remota.
Creo que nadie enviaría tal expedición, pero si hubiera una situación en la que tuviéramos que enfrentarnos a tal poder, la aldea definitivamente sería aniquilada.
Mientras me estaba preocupando debido a los peores escenarios, Till caminó hacia mí.
"Es hora, Van-sama. No fue como planeamos, pero hemos llegado a la aldea."
Till me dijo y asentí en respuesta.
"Claro, es nuestro primer encuentro. Démosles un saludo con dignidad."
Di un paso al frente y caminé hacia la entrada de la aldea, dos caballeros se mantuvieron frente a mi, con Dee y Espada a mis lados y Till y Kamsin detrás de mi.
Orto y los demás cuidaban el carruaje y mantenían un ojo en los prisioneros que habíamos capturado.
Mientras los aldeanos estaban murmurando y mirándome, abrí mi boca.
"Hola. Soy Van Ney Fertio. Soy el señor asignado por el Marqués Fertio para gobernar este nuevo estado, que incluye esta aldea. Desde este momento, manejaré esta aldea. Pero por favor estén seguros de que no realizaré ninguna demanda irrazonable o impondré pesados impuestos sobre ustedes."
Cuando pronunció un saludo que no era como el de un noble, los aldeanos se miraron unos a otros con visible confusión.
Viendo esto, Espada arrugó las cejas y dio un paso adelante.
"Están en presencia de Van-sama, nuestro nuevo señor. Abran las puertas."
Una voz mucho más poderosa y digna que la mía resonó solemnemente, y un pequeño viejo hombre apareció entre los aldeanos y habló.
"Abran las puertas."
Ante la orden del viejo, los aldeanos se apresuraron a abrir la puerta. Detrás de ésta, hombres y mujeres en sus veintes o treintas se encontraban expectantes con lanzas y escudos, al frente, el viejo se paró indefenso, mirándonos fijamente.
"....... Yo soy el anciano. Mi nombre es Rhonda. Gracias por salvar nuestra aldea."
Le hice una reverencia a Rhonda, quien amablemente se inclinó y se volteó.
"Hhe escuchado que hasta ahora, ni un señor o soldados para defensa han sido enviados a esta aldea. Primero que nada, me gustaría disculparme por eso. Me alegraría asumir la responsabilidad de desempeñar los roles y dar la protección que tanto tiempo se denegó. Apreciaría su comprensión y cooperación mientras esté bajo mi dirección."
Por alguna razón terminé saludándolo más como un hombre de negocios que como un señor. Nunca habría un noble que saludara así a un aldeano.
Sea como sea, los aldeanos, incluido el anciano, se pasmaron en su lugar, con sus ojos temblando salvajemente.
”Huhaha… ¡Bwahahahahaha!”
Pude oír a Orto reir detrás de mi, pero lo ignoré y esperé la respuesta de Rhonda.
Después de unos segundos Rhonda parpadeó y respondió.
"Que discurso tan respetuoso. Por favor, acompáñeme a mi casa, le enseñaré los alrededores."
"Rhonda se dió la vuelta con eso y caminó hacia la parte posterior de la aldea. Lo seguimos, pero los aldeanos nos miraron con ojos cautelosos."
Parece que será un territorio difícil de gobernar.
No lo llamaría una choza, pero estaba mal construida, por decir lo mínimo.
Todo lo que tienes que hacer es alinear algunas piedras, colocar trozos de madera en el piso y poner algunos pilares rudimentarios (Yo: Deprecated, jajajaja, quien entendió entendió) y otro poco de madera para las paredes y el techo. Era una simple construcción bárbara. La casa debería aguantar el viento y la lluvia, pero caería con el mas débil de los sismos.
Bueno, no he vivido nuca un sismo en este mundo, hasta ahora.
En tal construcción destartalada, se encontraba el jefe de la aldea, con dos hombres de mediana edad enfrente y dos en diagonal detrás de ellos. Por el otro lado, Espada, Dee y yo estabamos sentados por grupos frente al otro.
Había originalmente ciento cincuenta residentes en la aldea, como sea, habían sido atacados dos veces en el transcurso de seis meses lo que redujo su número a ciento ciez.
"¿...Así que esta es la tercera vez que los atacan? ¿Eran todos del mismo grupo de bandidos?"
"No, fueron diferentes, el primer grupo fue manejable porque eran solo como diez de ellos, pero el segundo grupo tenía mercenarios o aventureros, solo pudimos expulsarlos después de un día entero de lucha. Los que vinieron esta vez fueron un grupo diferente."
"¿Por qué crees que están tan interesados en esta aldea?"
Cuando pregunté Rhonda tartamudeó en un inicio.
Pero rápidamente respondió.
"Esta aldea es asolada por otras, sin mencionar los grandes pueblos, desde que el señor cambió, los caballeros ya no pasan por esta área. En el pasad, la frontera con el reino de Yelinetta estaba cerca, así que los caballeros fronterizos del condado de Ferdinand solían patrullar el área. Desde que el territorio cambió de manos, los caballeros han perdido el motivo de patrullar el área y se fueron."
"Así que estás diciendo que la aldea está en peligro de extinción por el Marqués Fertio."
Rhonda guardó silencio mientras expresaba lo que implícitamente estaba diciendo.
Es una crítica a la familia del Marqués, incluso si no estuviera sentado aquí, decirlo se consideraría un tabo, deja fuera que estaba sentado justo frente a él.
Bueno, de haber sido un aristócrata de mecha corta, la cabeza de Rhonda habría sido retirada de sus hombros por su ofensa.
"Lo siento, el conde Ferdinand ha enviado diputados a cada ciudad, pero quitamos a todos esos administrativos. Parece que nuestra familia eligió a aquellos que han tenido experiencia como señores y diputados del territorio del Marqués Fertio y los puso para los grandes pueblos, pero aún no conocemos la situación de las aldeas más pequeñas."
Cuando respondí honestamente, Rhonda me miró intrigadamente.
"... En otras palabras, el marqués nos puso en la hornilla trasera, ¿No es así? No, supongo que todo los nobles son así, una aldea pequeña paga los mismos impuestos que una gran ciudad pero son tratados como si fueran menos importantes. Todos los nobles deberían ser tratados igual, pero..."
¿Confiaba en mí o solo necesitaba respirar? Rhonda comenzó a verbalizar su enojo contra los nobles.
Pero no lo esucharía, necesitaba dirigir la conversación a algo más productivo .. Y menos escabroso. (Gringo: Me tomé mis libertades en esta parte porque la original se leía como algún tipo de discurso cavernícola agresivo.) (Yo: Lo traduje del inglés al español, así que no tengo idea de lo que dice en el original.)
"Jefe de la aldea, por favor pare. Me gustaría hablar de cosas concernientes al futuro de la aldea."
Cuando le dije eso golpeadamente, Rhonda frenó su lengua como su estuviera enojado. Veo una pizca de hostilidad en sus ojos y los dos hombres y mujeres que se sientan a mis lados, pero mi mano fue forzada.
Los miré a los tres por turno y hablé.
"No hay importancia en alegar, renegar o lamentarse del estado de este país, se que no están satisfechos, pero hablar calumnias detrás de las puertas no cambiará nada-"
"¡Hah! Claro, un noble diría eso."
Un hombre de mediana edad se paró y le gritó. Probablemente el hijo de Rhonda. En otras palabras el heredero del jefe de la aldea.
Ceo que es alto en estatura y tiene una fuerte luz en sus ojos, pero con esa personalidad tan precaria, no hay futuro para ninguna aldea bajo su mando.
Le dirigí una mirada severa y dejé salir una débil vos.
"Por favor tome asiento. Yo diré lo que sucederá con esta aldea, soy el señor, no tú."
Cuando le dije eso, Ronda miró a su heredero con los ojos entrecerrados, provocando que se sentara con el ceño fruncido. Viendo esto, puse mi mano sobre mi pecho y dije.
"Los nobles ciertamente son culpables de los defectos de este país, para ser mas específicos, las leyes impuestas por la casa real de Berlinate, el fundador de nuestro reino Mordial, son las culpables."
Cuando dije eso, no solo Rhonda y sus subordinados se estremecieron, también Espada y Dee, quienes se sentaban a mi lado.
Una persona de la familia del marqués criticando a la familia real abiertamente. Un noble ordinario jamás haría ese tabú y acto suicida.
Pero ¿Qué debería temer? Soy el señor de esta aldea perdida, no tengo nada que temer.
Orgullosamente miré alrededor a todos con mi pecho inflado de orgullo.
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